Bodas

La boda de Candice & Jason

Hoy os traigo una boda que tenía muchísimas ganas de compartir con vosotras. Por pura casualidad, como suceden las mejores cosas, vi una foto de Candice el día de su boda en Instagram (no me canso de decirlo, pero bendito Instagram!). Fue un flechazo instantáneo. Su look de novia no podía gustarme más.  Un look sencillo y natural, pero con una alta dosis de estilo y moda a la vez. Ella estaba radiante, lo que hacía que el look aún brillase más. Además, la localización era de ensueño.

Ni corta ni perezosa me metí en su perfil y le mandé un mensaje privado preguntándole si estaría dispuesta a que publicase su boda en el blog. Por suerte, aceptó. Intercambiamos algunos emails en los que me contó su historia de amor. Candice y Jason se conocieron por casualidad cuando Candice se mudó a una casa compartida en Bondi Beach (Australia) en la que vivía Jason. Aunque ella tuvo un flechazo, al principio intentó evitarlo. No quería enamorarse de su compañero de piso, pero la química que había entre los dos pudo con todo y empezaron a salir. En noviembre de 2017 hicieron un viaje a los Alpes del Sur (Nueva Zelanda) y en lo alto de una montaña, al atardecer y a la luz de una hoguera, Jason se arrodilló y le pidió matrimonio.

La decisión sobre el lugar para celebrar la boda no fue fácil. La familia de Candice vive en Australia, la familia de Jason vive en Reino Unido y tienen amigos por todo el mundo (adoro las bodas internacionales!). Vamos, que hiciesen donde hiciesen la boda los invitados tendrían que viajar (y no poco!). Les daba igual en qué lugar del mundo se celebrase el evento, pero lo que tenían muy claro es que tenía que ser un lugar que les hiciera sentir como en casa y que tuviese capacidad para alojarlos a ellos y a todos sus invitados durante una semana. Después de varias búsquedas terminaron dando con el lugar perfecto: La Pescaia, una villa del siglo XV ubicada en una finca de olivos en la región de Toscana (Italia).  Se enamoraron del lugar por las fotos y decidieron casarse allí (¿imagináis contratar el sitio de vuestra boda sin verlo en persona?). De la organización se encargó Miia Events y de las fotografías Suegraphy.

Para materializar el vestido de boda de sus sueños, Candice eligió a Dinah, de Pearl Button Bridal (Australia), quien había hecho también el vestido de boda de su mejor amiga. Desde el principio, la diseñadora entendió a la perfección lo que Candice quería. El resultado fue un diseño en satén, tipo kimono, cruzado y con el largo al tobillo (de mis preferidos!), con unas mangas abullonadas con botones forrados.  Completaron el look unas sandalias doradas, un velo liso y una tiara diseñada a medida por Anna Marguerite. La súper melena de Candice y su sonrisa pusieron el broche de oro a un look perfecto.

Por su parte, Jason se hizo un traje a medida en Bespoke Corner Tailors (Sydney) con un tejido de lino de Toscana, en verde olivo. El día de la ceremonia, decidió combinarlo con unos pantalones chinos blancos, también de Bespoke Corner Tailors.

Muy en línea con los looks de los novios estaban los del cortejo nupcial. Las damas de honor llevaban unos vestidos camiseros cruzados, de un estilo similar al de Candice, que combinaron con unas alpargatas de cuña (Candice también llevó las mismas alpargatas para poder bailar en la fiesta posterior). Al igual que la novia, llevaban un maquillaje y una melena de los más naturales. Los amigos del novio, por su parte, llevaron pantalones chinos, camisa blanca y complementos en tono verde olivo, al igual que el novio.

#Vivanlosnovios

Al día siguiente de la boda, aprovechando que todos se encontraban alojados en la villa (y para ayudar a pasar la resaca post-boda), organizaron una fiesta en el jardín y la piscina. Para esta ocasión, todos llevaron unos looks mucho más relajados, con tejidos con estampados llenos de colorido. ¿Se puede pedir más?

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