Bodas

La boda de Kristina & Aritza

Kristina y Aritza se conocieron una noche de sábado hace 12 años en el Billypool, un bar de Deusto (Bilbao). El flechazo fue instantáneo y desde entonces no se han vuelto a separar.

Mucho amor, muchas risas y muchos viajes juntos. Y con cada uno de ellos, la esperanza de Kristina de que Aritza le pidiera matrimonio aprovechando los lugares idílicos que visitaban. «Chicas, va a ser en Cuba sí o sí. Os digo yo que en Cuba saca el pedrusco!». Pero no. «Chicas, creo que me lo va a pedir esta tarde en Grecia…». Pero tampoco. Hasta que llegó el viaje a Estados Unidos. Y fue allí, a los pies de la Estatua de la Libertad, donde Aritza decidió que era el momento perfecto para arrodillarse y formular la ansiada pregunta, ante la atenta mirada y aplausos de varios turistas.

El enlace tuvo lugar en el Palacio Molinar, un precioso palacio vasco en Gordexola (Bizkaia). Los novios se vistieron en el Hotel Embarcadero (Getxo). Fue allí donde los novios vivieron ese momento first look tan característico de las bodas americanas (que no solo la pedida iba a ser al estilo USA!) en la más absoluta intimidad (con la excepción del fotógrafo Xabi Vide y las videografas Un par de medias, que estuvieron allí para capturar el momento y la emoción de los novios).

Kristina lució un vestido de Alejandra Svarc de White Love Atelier y un tocado de M de Paulet. Del maquillaje se encargó Asier Arratia para Mac y de la peluquería Odda Bilbao. El ramo fue obra de Flores Elorz. Por su parte, Aritza confió en Scalpers de pies a cabeza. Las alianzas de ambos las diseñó Olga Muxart (Barcelona).

A la llegada de los invitados, las wedding planners Marketing for Lemons se encargaron de que no faltasen los pai-pais y aguas de sabores para sofocar el calor hasta que llegasen los novios. Y llegó el momento de su entrada por todo lo alto. Él conduciendo una moto Vespa antigua y con la madrina de copiloto en el sidecar (que bendita madrina!) y ella en un Rolls Royce antiguo acompañada del padrino.

La ceremonia civil tuvo lugar al aire libre, en un rincón perfectamente decorado por Elorz. Como era de esperar, los discursos emotivos y las miradas cómplices se sucedieron (yo me derrito cuando veo a los novios deshaciéndose en cariños y miradas llenas de amor!). Al terminar la ceremonia, como es tradición en el País Vasco, les bailaron el aurresku.

De la celebración y catering se encargó Grupo Bokado. El cóctel contó con el espectáculo de los cocteleros Mind Shakers y música en directo; una Live Sax Session de Erness Sax y Suit and Sound Djs. La decoración del comedor fue sencillamente espectacular; un ambiente salvaje y tropical, pero a la vez elegante, con el que los novios habían soñado. Contaron también con un candy bar con dulces de Martina Zuricalday y un photocall de Donosti Fotomatón. El pistoletazo de salida a la fiesta posterior lo dieron los novios, que sorprendieron a sus invitados bailando al más puro estilo Dirty Dancing.

#Vivanlosnovios

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